10 zonas erógenas que no debemos olvidar

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Zonas - 10 zonas erógenas que no debemos olvidar

A veces para acertar está bien no empezar siempre con un tiro directo al centro. Pues, aunque sea obvio que nuestros puntos máximos de placer suelen concentrarse entre las piernas, es importante y muy seductor tener presente aquellas zonas erógenas del cuerpo, que a menudo quedan relegadas a un segundo plano a pesar de la gran estimulación y gozo que estas nos proporcionan.

¿Cuál es la zona de tu cuerpo que despierta tu lado más sensual y fogoso?

1.   La boca

Tan próxima y a la vez tan alejada a medida que van pasando los años en una relación de pareja. ¿Cuánto tiempo le dedicas a la boca de tu amante? A su labio inferior y superior, a su lengua, a sus curvas, a sus formas, a sus texturas, a mirarla… Parece que a veces en el plano sexual solo usemos nuestras bocas para besarnos y sin embargo estamos ante un punto erógeno tan seductor que se nos olvida el placer que nos da en sí misma, sin olvidar su papel fundamental también en el sexo oral.

Por eso, te proponemos que te tomes tu tiempo para redescubrirla y disfrutarla de nuevo, para juguetear, frotar tus labios con fuerza y volver a sentir aquel ímpetu de la adolescencia con el que la usábamos en nuestros primeros besos, para darle el protagonismo que siempre se merece.

2. Tras las rodillas y los codos, áreas de piel fina

Estas zonas suelen ser extremadamente sensibles y excitantes cuando las acariciamos ya que en ellas circulan bastantes vasos sanguíneos y proporcionan mucho cosquilleo y placer. En todos los cuerpos podemos encontrar este tipo de zonas tan sensibles entre los muslos internos, en los arcos de los pies, en la zona interna y bíceps y en los omoplatos.

Acariciarlas, besarlas, pasar una pluma sobre ellas o, por ejemplo, deslizar un sensual aceite sobre ellas puede convertirse en una experiencia mágica. Como idea para llevarlo a la práctica de un modo súper sexy puedes utilizar las yemas de tus dedos combinándolo con un aceite aromatizante.

3. Pies y tobillos

Como bien es sabido, en los pies gozamos de un sinfín de terminaciones nerviosas directamente relacionadas con todo nuestro cuerpo. De aquí que los masajes en los pies puedan convertirse en una experiencia relajante y erótica de lo más evocadora.

Para disfrutar de ello puedes ir a una sesión de reflexología o experimentar por tu cuenta y descubrir cuáles son los puntos más gozosos tuyos o de tu pareja al presionarlos y acariciarlos con cariño. Una idea sensual puede ser masajearlos con el cálido aceite, eligiendo tu fragancia favorita para aportar a la experiencia un toque de aromaterapia.

4. Los lóbulos de las orejas

A veces un mordisquito, un beso o hasta un cálido susurro inesperado en el oído puede convertirse en uno de los escalofríos de placer más excitantes del mundo. Despertando el instinto más sensitivo de nuestro cuerpo con la proximidad y reacción instantánea que conlleva este juego que no tiene porqué ser en el dormitorio o en la intimidad.

¿Por qué no hacerlo en una fiesta, cena o paseo? Hay gente que se vuelve literalmente loca cuando se lo haces sin que se lo espere.

5. Los pezones

Los pezones representan una zona tan erógena y de reacciones tan altamente placenteras que algunas mujeres hasta pueden llegar al orgasmo solo con su estimulación. Eso sí, a cada persona le gusta de un modo distinto, a su ritmo, con diferente presión, factores que puedes ir descubriendo ya sea preguntándole o basándote en sus gemidos y reacciones al acariciarle.

Ya sea para juegos previos, a solas o durante las relaciones de pareja, esta zona es un ‘must’ en toda regla. Como idea, para jugar todavía más con ellos puedes utilizar accesorios como unos Cubre Pezones, o (ya para experiencias más fuertes) probar con unas pinzas magnéticas para pezones. ¿Te atreves?

6. La zona lumbar

La zona lumbar puede resultar muy erógena si se estimula con caricias y masajes. Aunque puede producir cosquillas, ¡vale la pena intentarlo! ¿Has probado a poner una almohada en la zona baja de la espalda mientras tienes relaciones o juegas a solas? Una almohada, una toalla o un cojín, el hecho es elevar esta parte de tu cuerpo para aumentar de manera natural el grado y ángulo de penetración durante el coito o durante la inserción de un vibrador. De este modo estimularás mucho más fácilmente el punto G. Una vez lo pruebes seguro que se convertirá en uno de tus trucos favoritos.

7. Sobre la piel, jugando con cambios de temperatura

El efecto frío/calor no es ningún mito, ya sea con un cubito de hielo o con aceites afrodisíacos. La sensación que nos produce tal contraste térmico puede suponer un gran estímulo para todo el cuerpo en general. Creando una experiencia de lo más excitante en el que las sensaciones de más a menos juegan un papel fundamental al incrementar la sensibilidad de la piel durante los juegos previos y también en los momentos de lujuria. Irresistiblemente sensual.

8. Las nalgas y los muslos

A veces un buen azote en el trasero puede estimular de manera sorprendente en cuánto a excitación sexual, esto va para todo el mundo. Ideal para despertar la sensación de placer/dolor que tanto puede llegar a gustar y subir la temperatura ambiente.

Pues también es divertido hacerlo en los juegos previos o en el sofá o jugando con tu pareja para practicar un poco de spanking; ya sea con la propia mano, con un látigo de cuero. A veces, jugar a ser un poco [email protected] en pareja puede ser muy divertido.

9. Las muñecas y las manos

Inmovilízalas, átalas, sujétalas, ya sea con unas cuerdas para bondage o unas esposas de metal. El hecho es que jugar con ellas en pareja, y sentirte [email protected], a su merced, también significa dejarse llevar y experimentar a partir de la sujeción, atreverte a ir más allá. Un juego bondage que seguro te hará sentir más que nunca, desde nuevas perspectivas.

10. Masajes siempre, no solo al principio

¿Por qué muchas parejas solo se dan masajes al principio de su relación? ¡Esto no puede ser, nunca deberíamos dejar de hacerlo! ¡Hay que dejarse querer!

Es  muy importante no dejar de practicar esos deliciosos masajes, desde el cuello hasta los glúteos, deslizando nuestras manos con la suavidad de un buen aceite para masajes y acompañándolo con ondeantes movimientos, distintas presiones, y todo el cariño y creatividad del mundo. Porque un buen masaje, siempre SIEMPRE siempre, es un gran estimulante para lo siguiente (y para ser un poquito más felices).

Fuente: Platano Melón

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